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"Iglesia Santa de Dios, tú no puedes hacer tu misión, no puedes cumplir tu misión en el mundo, si no por la familia y su misión. (...) Yo pienso que vosotros como familias itinerantes, neocatecumenales, hacéis lo mismo, siendo la finalidad de vuestra itinerancia llevar a cualquier parte, en los ámbitos más descristianizados el testimonio de la misión de la familia.
Es un testimonio grande, humanamente grande, cristianamente grande, divinamente grande porque tal testimonio, la misión de la familia, es inscrita por fin en el surco de la Santa Trinidad". (Juan Pablo II, discurso a las familias en misión el 30 de diciembre de 1988 en Porto San Giorgio). |
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En efecto, la causa primera de los Redemptoris Mater obedece a este nuevo impulso evangelizador que, desde hace tiempo, se viene manifestando en el Camino Neocatecumenal a través del carisma de las familias en misión. Estas familias, "iglesia doméstica" o "Trinidad en misión", como las ha llamado Juan Pablo II, han descubierto que, sin la ayuda de los sacramentos y de un camino de fe serio, no podían continuar su misión: "Los Seminarios "Redemptoris Mater", han nacido sobretodo gracias a la valentía y al impulso misionero del Papa Juan Pablo II y de las familias en misión, casi todas con muchos hijos, cuyo testimonio de fe ha sido fundamental para la reevangelización y la formación de nuevas parroquias" (Ezechiele Pasotti, Nota histórica en : El Camino Neocatecumenal - Estatuto). Así, se ha visto la urgencia de abrir Seminarios para formar Presbíteros que pudiesen hacerse cargo de las nuevas parroquias que las familias preparaban. Ésta ha sido una de las razones del nacimiento de los Seminarios Misioneros "Redemptoris Mater", los cuales no pertenecen, por tanto, a una nueva congregación sino que son seminarios diocesanos para la formación de presbíteros misioneros. Estos sacerdotes salidos de los "Redemptoris Mater", nacen, principalmente, gracias a una generosa y total disponibilidad frente a las necesidades de la Iglesia universal. Desde el inicio de su vocación, cuando aún son aspirantes al seminario, se les invita a manifestar esta total disponibilidad a ser enviados a cualquier parte. Ninguno de ellos elige el seminario al que será enviado, sino que se ofrece a entrar en cualquiera de los existentes. |
Todos los Papas han apreciado el Camino |
* * * Las palabras que siguen a continuación han sido tomadas de la Audiencia que su santidad el Papa Benedicto XVI dirigió, el 12 de enero del 2006, a los miembros del Camino Neocatecumenal con ocasión del envío en misión de 200 familias y siete sacerdotes bajo una nueva forma de misión evangelizadora: la "misión ad gentes". Estos nuevos misioneros podrán así dar testimonio con sus vidas y, superando las estructuras a veces atrofiadas, acercarse a aquellas personas alejadas de la Iglesia. A través del Camino Neocatecumenal, y ya desde su inicio, el Señor ha llamado a varios hermanos, casados o solteros, para que, acompañados por un sacerdote, sean enviados como catequistas en las parroquias o como itinerantes por todo el mundo, para anunciar la Buena Noticia. Posteriormente, y ante los nuevos desafíos de la secularización y del post-modernismo, el Señor ha llamado a familias enteras (amenudo con muchos niños) para una "implantatio Ecclesiae", de manera que éstas familias han sido enviadas a sitios muy diversos y difíciles en los que la Iglesia no existía o en los que, a casusa de la secularización, los cristianos han quedado muy reducidos en número, están desanimados y carecen de impulso misionero. Así, las primeras familias han sido enviadas a Alemania, a Escandinavia, a Francia o a las barracas de Sudamérica. Hoy día, existen muchas familas que entregan su vida a Cristo y que atraviesan dificultades indecibles, mostrando así la luz de Cristo resucitado. El envío realizado por el Papa constituyó para ellas, habida cuenta de la situación descrita, un espaldarazo y un impulso maravillosos: |
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Queridos hermanos y hermanas: Gracias de corazón por vuestra visita, que me brinda la oportunidad de enviar un saludo especial también a los demás miembros del Camino Neocatecumenal esparcidos en muchas partes del mundo. Dirijo mi saludo a cada uno de los presentes, comenzando por los venerados cardenales, obispos y sacerdotes. Saludo a los responsables del Camino Neocatecumenal: al señor Kiko Argüello, al que agradezco las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre; a la señora Carmen Hernández y al padre Mario Pezzi. Saludo a los seminaristas, a los jóvenes y especialmente a las familias que se disponen a recibir un especial "envío" misionero para ir a varias naciones, sobre todo en América Latina. Esta tarea se sitúa en el contexto de la nueva evangelización, en la que precisamente la familia desempeña un papel muy importante. Habéis pedido que la confiera el Sucesor de Pedro, como ya sucedió con mi venerado predecesor Juan Pablo II el 12 de diciembre de 1994, porque vuestra acción apostólica quiere colocarse en el corazón de la Iglesia, en total sintonía con sus directrices y en comunión con las Iglesias particulares a las que iréis a trabajar, valorando plenamente la riqueza de los carismas que el Señor ha suscitado a través de los iniciadores del Camino. |
Los iniciatores de el Cammino Kiko, Carmencon el padre Mario y Benito XVI |
Queridas familias, el crucifijo que vais a recibir será vuestro inseparable compañero de camino, mientras proclamáis con vuestra acción misionera que sólo en Jesucristo, muerto y resucitado, hay salvación. De él seréis testigos mansos y alegres, recorriendo con sencillez y pobreza los caminos de todos los continentes, sostenidos por la oración incesante y la escucha de la palabra de Dios, y alimentados por la participación en la vida litúrgica de las Iglesias particulares a las que sois enviados. Mis predecesores han puesto de relieve muchas veces la importancia de la liturgia, y en particular de la santa misa, en la evangelización, y vuestra larga experiencia puede confirmar bien cómo la centralidad del misterio de Cristo, celebrado en los ritos litúrgicos, constituye un camino privilegiado e indispensable para construir comunidades cristianas vivas y perseverantes. Precisamente para ayudar al Camino Neocatecumenal a hacer aún más eficaz su acción evangelizadora en comunión con todo el pueblo de Dios, la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos os ha impartido recientemente en mi nombre algunas normas concernientes a la celebración eucarística, después del período de experiencia que había concedido el siervo de Dios Juan Pablo II. Estoy seguro de que cumpliréis atentamente estas normas, que recogen lo previsto en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia. Gracias a la adhesión fiel a todas las directrices de la Iglesia, haréis aún más eficaz vuestro apostolado, en sintonía y comunión plena con el Papa y con los pastores de cada diócesis. Al hacerlo así, el Señor seguirá bendiciéndoos con abundantes frutos pastorales. En efecto, durante estos años habéis podido realizar mucho, y en el seno de vuestras comunidades han surgido numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Sin embargo, hoy vuestra atención se dirige particularmente a las familias. Más de doscientas están a punto de ser enviadas en misión; son familias que parten sin grandes apoyos humanos, pero contando ante todo con la ayuda de la divina Providencia. Queridas familias, podéis testimoniar con vuestra historia que el Señor no abandona a los que se encomiendan a él. Seguid difundiendo el evangelio de la vida. Dondequiera que os conduzca vuestra misión, dejaos iluminar por las consoladoras palabras de Jesús: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura", y también: "No os preocupéis del mañana: el mañana ya tendrá sus propias inquietudes" (Mt 6, 33-34). En un mundo que busca certezas humanas y seguridades terrenas, mostrad que Cristo es la roca firme sobre la cual construir el edificio de la propia existencia, y que la confianza depositada en él jamás queda defraudada. La Sagrada Familia de Nazaret os proteja y sea vuestro modelo. Aseguro mi oración por vosotros y por todos los miembros del Camino Neocatecumenal, a la vez que con afecto imparto a cada uno la bendición apostólica. |
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